
La transformación digital ha supuesto un enorme avance para el entorno empresarial, pero también conlleva ciertos riesgos que son la preocupación de numerosas empresas que gestionan datos de forma digital.
En España el número de ciberataques ha crecido de manera significativa en los últimos años, teniendo como especial foco los correos electrónicos, las redes sociales y, por supuesto, las cuentas bancarias.
¿Qué es exactamente un ciberataque?
Un ciberataque se define como todo intento deliberado de acceder sin autorización a una red informática, sistema informático o dispositivo digital con el objetivo de robar, exponer, alterar o destruir datos u otros activos.
Este tipo de amenazas cibernéticas tienen distintos tipos de autores, desde hackers solitarios hasta redes de ciberdelincuencia organizadas. Las tácticas que utilizan son muy variadas, siendo el malware la más usada, pero también exploits de día cero, gusanos autorreplicantes o estafas de ingeniería social.
La ciberseguridad, por su parte, está diseñada para proteger sistemas, redes y dispositivos tanto de personas particulares como de empresas y organizaciones con el objetivo de prevenir vulnerabilidades y evitar este tipo de amenazas.
¿Cómo proteger tu empresa de los ciberataques?
Independientemente del tipo de negocio o del tamaño de la empresa, existen una serie de consejos básicos de ciberseguridad que permiten incrementar la protección frente a posibles amenazas.
Realizar auditorías de seguridad para evaluar los riesgos de sufrir un ataque
El primer paso para proteger tu empresa es entender cuáles son sus vulnerabilidades potenciales. Para ello, es necesario realizar auditorías de seguridad con relativa frecuencia, ya que es la única opción de detectar fallos en los sistemas y poder establecer un plan preventivo que resulte adecuado antes de que los ciberatacantes actúen.
Pero no todos los usuarios están familiarizados con este tema ni tienen el conocimiento adecuado para entender qué entender como punto débil. Para ello, existen empresas especializadas en ciberseguridad que pueden ayudarte a identificar posibles riesgos antes de que estos se conviertan en problemas reales.
Es el caso de Sofistic, especialistas en ciberseguridad con enfoque holístico, que se encargan de señalar las vulnerabilidades de la infraestructura de tu empresa y de proponer medidas preventivas para evitar ataques. Además, también monitorizan proactivamente y de manera contínua tu entorno empresarial para detectar y evitar amenazas en tiempo real.
Puedes informarte más sobre los servicios de ciberseguridad de Sofistic a través de su página web: https://sofistic.com/.
Incluir políticas de ciberseguridad en la cultura empresarial
Para prevenir ciberataques resulta imprescindible contar con políticas claras y bien definidas en materia de ciberseguridad sobre el uso de dispositivos, acceso a redes y, en especial, manejo de información. Para ello, se recomienda el uso de contraseñas seguras y distintas para cada herramienta, restricción de acceso a datos sensibles y definir normas restrictivas para el uso de dispositivos personales en el entorno de trabajo.
Ofrecer formación en ciberseguridad para empleados
Aunque pueda resultar evidente, una de las brechas de seguridad más usuales es el factor humano. Por ello, resulta evidente que exista capacitación en ciberseguridad para el personal de trabajo, haciendo hincapié en reducir los errores más comunes que se suelen cometer, como no saber identificar correos de phishing, uso de contraseñas inseguras, prácticas dudosas al navegar por Internet.
Actualizar los sistemas operativos siempre que sea necesario
Una de las vulnerabilidades de las que más frecuentemente sacan provecho los ciberdelincuentes para acceder a sistemas de autónomos y PYMEs son los sistemas operativos desactualizados. Un gesto tan sencillo como actualizar de manera periódica los sistemas, softwares y las aplicaciones que se utilizan en el trabajo reduce de manera considerable las posibilidades de sufrir un ataque, a la par que consigue que la empresa utilice las versiones más seguras de sus herramientas tecnológicas. Para este fin, se recomienda implementar políticas de actualizaciones automáticas.
Establecer planes de recuperación frente a ataques
Una estrategia de seguridad contempla un plan de actuación ante posibles incidentes, que debe incluir, entre otras cosas, protocolos perfectamente detallados sobre cuál es el procedimiento a seguir en caso de sufrir un ataque, cómo minimizar su impacto en las operaciones empresariales y cómo hacer que los sistemas queden restaurados lo más rápido posible.
Además, este plan de recuperación debe ser probado con frecuencia a través de simulacros, con la finalidad de que los trabajadores puedan “practicar” ante escenarios de ataques y saber cómo reaccionar a los mismos.
Realizar copias de seguridad periódicas
Las copias de seguridad, también conocidas como backups, son especialmente útiles a la hora de recuperar la información en caso de sufrir ciberataques o, incluso, fallos técnicos que no se deban a la ciberdelincuencia, pero que puedan acarrear las mismas consecuencias desastrosas.
Se aconseja, pues, automatizar las copias de seguridad y almacenar las mismas en la nube o en ubicaciones externas, con la finalidad de que estén disponibles y accesibles ante cualquier incidencia.
Eso sí, no solo basta con realizar las copias de seguridad y olvidarse de las mismas, sino que se debe comprobar de manera frecuente que estos archivos se están generando de manera correcta y que están listos para ser utilizados si es necesario.
La ciberseguridad como pilar de la continuidad empresarial
La protección frente a los ciberataques ya no es una opción, sino una necesidad para cualquier empresa que gestione información digital. Muchas empresas siguen percibiendo la ciberseguridad como un gasto adicional cuando, en realidad, su ausencia puede generar consecuencias económicas a veces insalvables y consecuencias reputacionales todavía más graves. Un único incidente puede traducirse en pérdida de información crítica, interrupciones de la actividad, sanciones legales y una disminución de la confianza de clientes y socios. Por ello, la verdadera diferencia no reside en evitar por completo los riesgos, algo a veces imposible, sino en estar preparado para gestionarlos de manera eficaz y sin que su impacto llegue a evidenciarse. La capacidad de anticipación y adaptación, pues, se ha convertido en uno de los principales factores de competitividad en la economía digital.

